sábado, 4 de abril de 2015

Dr. Chauncey Crandall: "Servimos a un Dios de milagros"



El Doctor Chauncey Crandall (1970-) es un cardiólogo reconocido internacionalmente, egresado del Colegio Médico de Virginia y con un posgrado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, una de las mejores universidades del mundo. Receptor del Premio Internacional al Héroe Médico 2011, ha sido investigador en la división de Yale de cirugía cardiovascular, ha realizado más de 40,000 procedimientos quirúrgicos cardiacos, y ha dado conferencias a nivel nacional y mundial sobre temas que incluyen el trasplante de corazón, cardiología intervencionista, cardiología preventiva, sanación de enfermedades cardiovasculares y atención médica de cardiología a pacientes de la tercera edad, entre otros temas.

Crandall es también un devoto cristiano y una figura prominente en la ciencia médica de la cardiología contemporánea. Tiene una membresía con el Hospital Beth Israel y el Centro Médico Mt. Sinai en Nueva York, ha laborado como académico en las Escuelas de Medicina de la Universidad Duke y de la Universidad de Saint George en Granada; es co-fundador y Director de la División del Hospital Palm Beach de la Fundación para el Avance de Terapias Cardiacas (FACT), y es miembro de la Junta Estadounidense de la Enfermedades Cardiovasculares, del Colegio Estadoundiense de Cardiología, del Colegio Estadounidense de Médicos de Pecho, de la Sociedad Estadounidense de Intervencionistas Cardiovasculares; de la Sociedad para la Angiografía e Intervención Cardíaca y de la Sociedad Internacional de Trasplante Cardíaco y Pulmonar. Además, ha sido un conferencista destacado en la Red Internacional de Doctores Cristianos (WCDN).



Como impulsor de la dieta mediterránea y experto en prevención de enfermedades cardiacas, es editor del Heart Health Report, un boletín mensual sobre temas de cardiología donde ha escrito sobre las medidas preventivas para mantener la salud del corazón, y donde también ha hablado de  lo que se debe hacer en un caso de ataque al corazón. Su papel destacado en la prevención e investigación le ha llevado a ser receptor del Premio 'Elección de los Pacientes' 2011 y del Premio al Conferencista Sobresaliente de 2010 por el WCDN en Italia, además de haber recibido el nombramiento de Doctor Eminente 2011 por Castle ConnolleyHéroe Médico Internacional 2011 por la Sociedad Médica de Palm Beach, y  Cardiólogo Eminente 2012 por las Noticias de EEUU e Informe Mundial.

Ha contribuido con artículos científicos en el diario del Colegio Estadounidense de Cardiología (JACC), en el diario de Trasplantes de Corazón y de Pulmón, y el European Heart Journal. Ha colaborado en el mensaje ¿Porqué enferman los cristianos?, es autor del libro "Y los muertos resucitanEl encuentro de un médico con lo milagroso" (2011), del libro Fix It! (2012), y el best-seller "La simple cura del corazón" (2013). Su última publicación se titula "Tome el control de su colesterol: para una vida libre de síntomas, medicamentos y estrés" (2014)Al igual que los científicos Charles Babbage y Samuel Vincees un firme creyente en los milagros divinos y sobrenaturales, pues él mismo dice haberlos vivido y presenciado.


Sobre esto, ha sido entrevistado en los canales seculares de televisión FOX News, y Night Team News,  y en los canales cristianos de televisión AFA Channely en CBN en el Club 700, donde se ha mostrado como un firme creyente en el poder de la oraciónha hablado de los beneficios del ayuno a la saludy sobre todo ha atraído atención porque afirma que presenció un caso médico en la cual Dios revivió de forma milagrosa y sobrenatural a un paciente que había muerto en la sala de operaciones.


Actualmente, Chauncey Crandall es parte del staff del Centro Médico del Hospital Palm Beach Gardens y del Centro Médico Jupiter en Florida, además de ser Director Médico de Cirugía Intervencionista en el Centro Médico Good Samaritan.


Testimonio Personal

En el siguiente testimonio, traducido por escrito, el doctor Crandall relata el milagro que presenció en la vida de su hijo Chad, y las experiencias que le llevaron a fundar la Fundación Chadwick. Por medio ésta iniciativa caritativa, ha fundado varias clínicas como La Clinica Chad, en Medellín, Colombia, y otras, donde se brinda asistencia médica gratuita a personas de bajos recursos económicos. Además, ha impulsado y se ha envuelto activamente en misiones cristianas alrededor del mundo, llevando asistencia médica y compartiendo el Evangelio en regiones necesitadas de África del Este, Sudamérica y otras regiones, especialmente en los países de Haití, Papúa Nueva Guinea, México, Indonesia, etc. 



"Testimonio Personal"

"Lo que realmente me impulsó a hacer esto fue la enfermedad de mi hijo. Él tenía 11 años; tenía leucemia incurable. Estimaban que solo viviría un par de meses. Esto fue devastador para mí.   
Yo estaba en un punto en mi caminar cristiano en el que yo realmente no creía en lo milagroso, así que tuve que correr a tomar la Biblia y «creer». 
Me solía sentar noche tras noche «creyendo» en la sanación como está escrita en la Palabra de Dios. Allí dice: 'La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios', en Romanos 10. Y yo quería construir mi fe, podía leer la Palabra de Dios y creer, pero no sabía de nadie más que respaldara estas historias en cuanto a que fuesen verdad. No tenía a nadie a quien acudir que hubiese visto un milagro y yo necesitaba uno para mi hijo. Él estaba muriendo frente a nuestros ojos.
Así que comencé a correr hacia la gente y a hombres de Dios que habían visto milagros, y esto me ayudó a construir mi fe, de manera que pude orar por mi hijo, y orábamos por nuestro hijo, frecuentemente. Él tenía tumores tan grandes como del tamaño de un puño en un lado del cuerpo. Yo puse las manos sobre él y enseguida, al siguiente día, el tumor se fue. Su sangre tenía leucemia, era totalmente caótica y oramos por él, y esta fue restaurada. Sí habíamos buscado atención médica para él, la habíamos procurado, pero fue una búsqueda paralela con la medicina y con Cristo para la sanación de este niño. 
Tuvimos muchísimas victorias con él, con el poder de la oración y también con la medicina. Pero después de 4 años, este niño repentinamente se enfermó muy gravemente y tuvimos que volar hasta Texas por tratamiento médico, y, de hecho, él tuvo un trasplante de médula ósea. Él sobrevivió; fue maravilloso, y esto, por sí mismo, fue un milagro. 
Pero después de un par de días él enfermó gravemente de manera violenta y volé de regreso a Texas para estar con él y con mi esposa, porque yo había estado trabajando en casa [en Florida]. Y fue un evento inesperado. No creíamos que esto estuviese pasando. Teníamos fe en Dios de que él mejoraría.
Y estaba en esta sala de hospital, en la sala de cuidados intensivos y yo estaba mirando por la ventana, y puedo recordar que ese día había un hermoso cielo azul. Pero allá en la distancia había una pequeña nube oscura y relámpagos saliendo de ella. 
La Biblia habla frecuentemente de la gloria de Dios y, una nube, la gloria de Dios en esta nube y en esta ventana, allí estaba, ¡la gloria de Dios! ¡Allá en la distancia! ¡En esa nube con relámpagos! Y me senté en esa ventana mientras mi hijo a penas podía respirar y esa nube comenzó a acercarse al hospital, y luego pensé dentro de mí: '¡No ahora, Señor! ¡No el día de hoy! ¡No te lleves a mi hijo hoy! ¡Hoy no Señor! ¡Hoy no! ¡No hagas esto! ¡He estado orando por esto! ¡He hecho todo lo que querías por este niño Señor! ¡Hoy no Señor!'
Y mientras esa nube venía a posarse lentamente por encima del hospital y luego se puso justo encima del hospital, una gran cantidad de lluvia salía, y, de ella, oscuridad y truenos; todo el edificio temblaba bajo la gloria de Dios. Y luego, nuestro joven hijo de 14 años, tomó su último suspiro. 
Yo estaba devastado. Mi esposa estaba a un lado de mi hijo y ella dijo: '¿No sientes la paz?'. Y yo dije: '¡No! ¡No siento la paz!'. Y mi otro hijo, el gemelo de este niño, dijo: '¡Papá! ¿No sientes?, ¡La paz?!' Yo dije: '¡No! ¡No siento la paz! ¡No siento ninguna paz ahora!' 
Y abracé a ese niño en mis brazos y comencé a clamar al Señor: '¡Señor! ¡Tú puedes salvarlo! ¡Tú puedes hacer que él viva, Señor! ¡Tú eres más poderoso que la muerte! ¡Tú eres más poderoso que la enfermedad, Señor! 
No regresó la vida a aquél niño y yo de la nada comencé a enojarme con Dios: '¡Ahora, Señor! ¡No debería terminarse así! ¡Te he buscado! ¡He orado a Ti Señor! ¡Ya no te quiero Señor Padre! ¡Hoy no! ¡No mi hijo! ¡He hecho todo lo que podía para acercarme a Ti, Señor, el día de Hoy y a través de esos cuatro años!' 
Y tuve que tomar una decisión ese día y dije al Señor: 'O me alejo de Ti el día de hoy, Señor, o me acerco a Ti. ¡No sé que hacer! ¡Estoy enojado contigo el día de hoy!'  Y mientras abrazaba a ese cuerpo, por una hora y media, a mi hijo, que había tenido su último suspiro, clamé a Dios: ¿¡Qué haré, con todo esto!?'
Y luego, me recordé, reflexionando en esos cuatro años de esa búsqueda de Dios y haber visto todos esos milagros maravillosos y todas esas evidencias de que Cristo vive. Dije: 'Señor no puedo enojarme el día de hoy, así que tomaré una decisión: correr a Ti, en el nombre de Jesús; pero por mi alma, y por la de mi hijo, a este niño, quiero un millón de almas para el Reino de Dios. Tú tráemelos y yo los cuidaré en el nombre de Jesús. Esta vida de aquí ya no significa nada para mí'. 
Y tan pronto como oré eso, la paz de Dios vino sobre mí, en esa situación. Volví a acostar a mi hijo, y dije: 'En mi Biblia', le dije a mi esposa, 'en mi Biblia dice que incluso incluso podemos orar por los muertos y ellos pueden resucitados a la vida en el nombre de Jesús. ¿Oras conmigo? ¿por mi hijo?' Ella dijo 'sí', y su hermano dijo: 'voy a orar contigo también'. Y acordamos que oraríamos una hora, por este niño muerto para que regresara a la vida, en el nombre de Jesús. 
Hablé con la enfermera, le dije: 'No nos interrumpa. Quiero orar por mi hijo'. Conseguimos aceite para ungir, y lo ungimos. Y oramos por una hora, para que ese niño regresara a la vida. Y no pasó nada. Y después de esa hora, hora y media, miré a mi esposa y le dije: 'Querida, se acabó. Se acabó. Consumado está. Dios nos ha llamado a tener una nueva vida y lo buscaremos a Él, e iremos por las almas perdidas, e iremos por los que han sido heridos, y por aquellos que están enfermos, y lo proclamaremos en el nombre de Jesús. No puedo explicar lo que pasó aquí, pero no dejaremos a nuestro Señor. Estoy comprometido a Él, por el resto de mi vida. Iremos en el nombre de Jesús y dedicaremos el resto de nuestras vidas a nuestro Señor y a la memoria de nuestro hijo Chad Crandall.' 
Y desde ese momento, hemos sentido la gloria de Dios, y nunca hemos vuelto hacia atrás, en el nombre de Jesús."

Con la muerte de Chad, no se terminó la historia de fe de Chauncey Crandall....


"Resucitando a los muertos.."

(Raising the Dead, artículo traducido de CBN, the 700 Club):




En el año 2000, el Dr. Chauncey Crandall llevaba 30 años de ejercer la medicina, cuando él y Deborah recibieron la noticia acerca de que su hijo, Chad, de entonces 11 años. Los análisis de sangre revelaron un recuento de glóbulos blancos de 80,000 (el recuento de glóbulos blancos normales yace entre 4,000 y 10,000) . Chad tenía leucemia. La noticia fue devastadora, y el Dr. Crandall luchó por su hijo para obtener el mejor cuidado de la salud y medicina para él.



El Dr. Crandall y Deborah oraron por su hijo para ser sanado. Se le puso fin a la enfermedad por un corto tiempo y también redujeron el recuento elevado de glóbulos blancos. Luego, en 2004, la leucemia de Chad volvió. Era evidente: Chad necesitaría una transfusión de sangre de su hermano gemelo, Christian. Después del trasplante, Chad hizo mejoras lentas, pero constantes. Cuatro meses después de la transfusión, la leucemia de Chad volvió. En octubre de 2004, Chad falleció.



Con el cuerpo sin vida de Chad en sus brazos, el Dr. Crandall le dijo a Dios: "O corro  hacia Ti y te entrego todo en mi vida, o Te abandono." Dr. Crandall decidió correr a Dios. Oraron para que Chad que se levantara de los muertos, pero él no mostró signos de vida.

El Dr. Crandall, que había dado su vida al Señor a la edad de 19 años, cree que Chad fue sanado cuando se fue al cielo. "Dios nos consoló en nuestro dolor de manera notable," dice él. A través de la muerte de Chad, el Dr. Crandall dice que tendría la oportunidad de hablarle a otros acerca de Jesús. "Me di cuenta de que estaba aquí por una razón: para servir a Dios todopoderoso y al Señor Jesucristo."

En el 2006, a los 53 años de edad, Jeff Markin sufrió un ataque al corazón en la sala de emergencias del Hospital de Palm Beach. El Dr. Crandall era el cardiólogo principal en servicio e informó a la sala de emergencias después de que un Código Azul fuera emitido para Jeff. Los médicos y las enfermeras trabajaron con Jeff durante 40 minutos. Cuando llegó, el Dr. Crandall notó los labios, los dedos de las manos y los pies estan cianóticos - negros por la falta de oxígeno. "Cuando aparece la cianosis, hay pocas esperanzas", dice el Dr. Crandall. Más tarde, pronunció muerto a Jeff a las 8:05 am. Mientras el Dr. Crandall salía de la habitación, sintió que el Señor le estaba diciendo que diera la vuelta y orara por Jeff.

El Dr. Crandall estaba junto al cuerpo y oró. En ese momento, el médico de urgencias caminó de regreso a la habitación. El Dr. Crandall dijo, "Denle un toque a este hombre una vez más." El médico de urgencias utilizó la paletas de electricidad una vez más. "Un corazón que se reinicia normalmente late irregularmente antes de que se asiente en un ritmo normal", dice el Dr. Crandall. Pero en este caso, el ECG registraba un latido del corazón perfecto.

"Ser médico me da la oportunidad de echar una mirada de ojos claros en lo que ocurre en los servicios de curación y llegar a los marginados e indigentes", dice él. "Creo totalmente en la curación sobrenatural, y tengo claro que Dios es el sanador, no yo". Él dice que todos curaciones son signos del poder de la resurrección de Dios: Su promesa de resucitar a cada creyente de entre los muertos, en una nueva vida en Dios.

El Dr. Crandall, quien en su trabajo ora por la sanación de sus pacientes, dice que él pasó 25 años sin buscar a Dios, pero después de que su hijo falleció, el Dr. Crandall  comenzó a perseguir las cosas de Dios más fuertemente. "Él empezó a mostrarme lo que estaba disponible en la Biblia en el nombre de Jesús: la liberación, el bautismo en el Espíritu Santo y la sanidad", dice el Dr. Crandall que recibió la llenura del Espíritu Santo en el quirófano de un hospital. "Podemos tener victoria en Cristo, incluso si perdemos a un hijo."

"Servimos a un Dios de milagros"

 (Entrevista de Ray Pritchard al Doctor Chancey Crandall;

en el canal AFA (American Family Association):


"Verdaderamente servimos a un Dios de milagros, pero necesitamos llamarlo, y para muchos de nosotros que no han presenciado un milagro es difícil orar por un milagro, pero aquél día no era ningún día especial para mí. No era un día en el que yo estuviese buscando que pasara algún milagro fantástico; era un día en el cual fui a trabajar, atendí a un hombre que había tenido un masivo ataque al corazón. 
Muchos doctores habían atendido a este caballero, enfermeras, técnicos, tratamos de traerlo de regreso a la vida pero no pudimos traerlo de regreso y lo declaramos muerto clínicamente; él ya estaba rumbo a la morgue, y tan pronto como dejaba esa sala, después de ese evento, y estaba terminando mi reporte, caminé por el pasillo y escuché la voz de Dios diciéndome: "Date la vuelta y ora por ese hombre"; y yo ignoré esa voz, diciendo: "Señor, no puedo orar por este hombre. Se ha ido, está muerto; ¿cómo oro por algo como eso?". Y continué caminando por el pasillo de ese hospital, y la voz de Dios regresó, y la voz dijo: "Da la vuelta y ora por ese hombre." 
Así que caminé de regreso a la sala de emergencias en la sala de examinaciones donde habíamos atendido a este caballero; él estaba en la mesa, sus brazos colgaban de lado, su cuerpo estaba negro con cianosis de muerte; la enfermera estaba limpiando el cuerpo para presentarlo a la familia y llevarlo a la morgue; todos los aparatos, el desfibrilador externo automático, ya estaban apagados, el tubo de respiración estaba desconectado, y él estaba muerto en esa mesa. Y caminé  a un lado de él y lo miré y dije dentro de mí: "Señor, ¿qué quieres que ore por este hombre? ¿Cómo oro por él?" 
Y de forma totalmente repentina, por el poder del Espíritu Santo, estas palabras salieron de mi boca: "¡Dios Padre, clamo por la vida de este hombre: Si él no te conoce como Señor y Salvador, resucítalo de entre los muertos, en el nombre de Jesús!". La enfermera que estaba allí me miró como si yo estuviera chiflado, y de forma totalmente repentina, el doctor de la sala de emergencias entró y lo señalé y le dije: "¡Denle un toque a este hombre una vez más!". Y el doctor de la sala de emergencias me dijo: "Dr. Crandall, este hombre está muerto. Se ha ido. No hay nada que podamos hacer." Yo dije: "¡Denle un toque una vez más!". Y él puso esas paletas en su pecho, le dio esa carga de energía, e instantáneamente un perfecto ritmo cardiaco apareció. 
Y repentinamente, se comenzó a mover, los pulmones comenzaron a expandirse, y las manos comenzaron a moverse, y la enfermera gritaba en la habitación: "¿Qué ha hecho?". Y miré al monitor y no podía pronunciar ni una palabra, nunca había visto nada como esto y el doctor de la sala de emergencias estaba ahí, ambos estábamos allí, y la enfermera dijo: "¿Qué vamos a hacer con él?" Yo no sabía que hacer. Nunca había visto que esto pasara, y corriendo lo llevé de regreso a la sala de cuidados intensivos. 
Y tres días después este hombre despertó y yo estaba con él en la habitación y él tenía el reporte de que había estado en el infierno en total oscuridad por la eternidad, con un vacío total, como en la basura. Y yo lo ministré y lo atendí ese día en el hospital y le dije: nunca más tendrás que ir en oscuridad total por la eternidad y estar solo; le dije que si venía a las cosas de Cristo, si aceptaba a Cristo como Señor y Salvador, él podría nacer de nuevo; y él nació de nuevo ese día, aceptó a Cristo con nuevas historias de ángeles que lo habían ministrado en ese periodo de tiempo que él se había ido... 
Jeff Markin; el hombre que sufrió el ataque al corazón y fue resucitado
Pues bien, ¡ese es el poder de Dios! ¡Nosotros servimos a un Dios de milagros!, en este espacio del tiempo, SERVIMOS A UN DIOS DE MILAGROS y si clamamos en el nombre de Jesús, Él nos ama, Él estará allí, Él se manifestará, y Él tiene la habilidad de incluso revertir la muerte que haya venido en alguien... 
Chad era el hijo más hermoso. Él tenía 11 años, fue diagnosticado con leucemia, no sabíamos de donde había venido esto, fue totalmente aterrador, como para cualquiera que es diagnosticado con cáncer, inmediatamente te arrodillas y te doblegas. Pero el problema allí es que yo era un típico cristiano nominal. Yo no sabía del poder de Dios; yo no sabía que nuestro Dios puede sanar, que Él puede librarnos, todas estas cosas maravillosas sobre nuestro Señor. Pero cuando mi hijo se enfermó, yo sabía que Él era un doctor, que no había ningún éxito al tratar la enfermedad a través de la medicina, porque era una enfermedad terminal. 
Así que, me volví al Señor y le dije: "Señor, estoy corriendo hacia Ti. Enséñame sobre la sanación. Enséñame sobre Tu Palabra. Dame todo lo que necesite saber para que pueda luchar contra esta enfermedad junto a Ti, Señor." Y esto fue parte del viaje de un típico cardiólogo nominal formado en Yale, que se radicalizaba por la Verdad de Dios en quien buscaba todo lo que pudiera tener. La familia entera se motivaba acercándose a Jesús, en que Él es nuestro Señor, que Él es nuestro Salvador, que Él nos puede dar mucho más. No tenemos que estar inmiscuidos en actividades religiosas porque Dios es real, Él está vivo, y Él está allí, trabajando para nosotros.  
Nosotros trabajamos a través de esta enfermedad, vimos muchos, muchos, muchos milagros, y luego, después de cuatro años, mi hijo se enfermó muy repentinamente y murió, murió en mis brazos. Y yo me enojé muchísimo contra Dios, me enloquecí contra Él, culpé a Dios por las cosas que habían pasado a mi hijo, y le dije: "Señor, corro hacia Ti por cuatro años ¿y así se termina?" 
Pensé que Dios había creado esta enfermedad y la había puesto en él, pero me di cuenta que no había sido el Señor, y reflexioné de vuelta atrás sobre todas las cosas que había aprendido sobre el Señor mientras sostenía este cuerpo sin vida de mi hijo, en mis brazos, en el hospital, y clamé al Señor: "Tengo que hacer una decisión, Señor. O me alejo de Ti el día de hoy, o me acerco a Ti." Y esa fue una decisión de lo más importante, pero me di cuenta de que Dios era real y que podría enfrentar esto, así que le dije al Señor ese día: "Señor, correré a Ti. Mas por mi alma, y por todo lo que hemos pasado, quiero un millón de almas para el Reino de Dios, Señor. Tú acércamelas; yo las llevaré al Reino por el nombre de Jesús. Les hablaré sobre Ti". 
Y este viaje ha sido un viaje emocionante para nosotros desde que perdimos a nuestro hijo. Nosotros de verdad tenemos un gozo en nuestro interior. ¿Cómo es que podemos tener ese gozo? Ese gozo sólo proviene de las cosas de Dios. No hay ninguna otra forma, sino solo por medio del Señor, después de haber perdido un miembro de la familia. 
Así que, para aquellos que escuchan este mensaje allá afuera, que hayan perdido a alguien, simplemente les diré: ¡Corran hacia el Señor! ¡Corran hacia Jesús! ¡Vayan a la iglesia, profundicen en un estudio bíblico, lean la Palabra de Dios! ¡Nuestro Señor es REAL! ¡Él es Rey Todopoderoso! ¡Él es un Salvador Todopoderoso! y Él los puede librar de la depresión y todos los tormentos del enemigo...   
Dr. Crandall, ministrando en oración
Sólo quiero decirles a todos allá afuera que El Señor quiere sanar a todos. Enfrentamos muchas luchas. A veces ganamos algunas, y a veces perdemos algunas; pero eso no quiere decir que Dios no nos escuche o no responda nuestras oraciones. Con mi hijo, vimos muchos milagros, milagrosos; él tenía tumores, tan grandes como del tamaño de un puño, y oramos, y de la noche a la mañana, estos tumores desaparecieron. 
La realidad, las oraciones que hicimos fueron escuchadas por el Señor. Pero ¿supe yo como luchar correctamente? ¿supe yo como tratar correctamente con las cosas de Dios? Yo pienso que fui yo el que falló, no el Señor. Yo no era el padre que debía ser. Yo no era el esposo que debía ser mientras pasaba por estas cosas. Y el Señor me enseñaría como ser un poderoso guerrero para el Reino de Dios. Y yo creo, mientras veo a pacientes en mi servicio y en el hospital, que vemos cosas milagrosas, respuestas a oraciones porque sabemos orar correctamente, porque tenemos fe en el Señor en nuestras oraciones, y estas cosas progresan y funcionan. 
Nuestro Señor es REAL y él está dispuesto, a mostrarnos milagros, a mostrarnos que Él es nuestro Señor y que Él está disponible y que Él está VIVO el día de hoy. Incluso en esta época, ÉL es nuestro Salvador, Él es maravilloso en todos los sentidos...   
El libro que publiqué ha molestado a cada demonio allá afuera y hemos enfrentado todo tipo de persecución. Incluso muchos de los doctores se resisten a estas cosas y me han acusado de que me envían pacientes porque saben  que yo oro por la gente y que hay pacientes que quieren que se ore por ellos; pero todos estamos bajo persecución, todos los cristianos estamos sujetos a persecución, eso solo es parte de ser creyente, pero si vas a progresar en el Reino de Dios, debes orar, y debes hablarle a la gente sobre el Señor, y vas a ser perseguido. 
Estamos armados, no somos mentecatos sobre la medicina, tenemos lo mejor de la medicina, pero les digo a la gente que cuando vienen a tener nuestros servicios, tendrán lo mejor de la medicina y tendrán lo mejor de Jesús, y cuando vengas, ganarás la batalla contra enfermedad que tengas y seremos victoriosos porque nuestro Señor nos guiará a través de esto...    
El Señor me puso en el camino de la medicina, yo tuve un gran llamado en la medicina, vengo de una larga línea de ministros y el Señor me llamó a la medicina; me dijo: 'Voy a usarte para sanar a enfermos con cosas de la medicina; te he dado conocimiento; te he dado estas cosas de la ciencia; úsalas con lo mejor de tu habilidad, pero vas a ser usado por el poder del Espíritu Santo a través de Cristo. Harás las decisiones correctas y algunas debilidades vendrán, y algunas enfermedades vendrán que son incurables, pero tú vas a orar y esas personas serán libradas y sanadas en el nombre de Jesús.' 
El poder del Espíritu Santo está allí cuando estoy en la sala de operaciones y cuando me encuentro un caso difícil y no hay salida y no hay ningún camino que quede para esa persona, yo llamo a Cristo. No puedo ni decirte cuántas veces ha pasado esto en la sala de operaciones. Detengo mi cirugía, y comienzo a orar, y el Señor me da las respuestas y el camino a la victoria con ese paciente para que ese paciente viva." 

¿Por qué enferman los cristianos?


Al emprender un estudio de la Biblia, podemos encontrar al menos cuatro premisas sobre las causas de padecimientos, limitaciones, enfermedades, malestares, dolores o problemas de salud en las personas:
  1. Hay enfermedades que son causadas de forma sobrenatural por Satanás o espíritus malignos (Job 2:4-7, Mt. 4:24Mt. 12:22-28, Lc. 8:2Lc. 13:11-13, Mc, 9:14-29). Dios permitió que algunas éstas hirieran el cuerpo de sus siervos Job y Pablo con el propósito de probar su fe o formar su carácter (2 Cor. 12:7-10Gál. 4:13-14).
  2. Hay enfermedades graves que son el resultado natural de la práctica del pecado (Prov. 23:29-35Mt. 9:2-7). La Biblia habla de las obras de la carne (en Gál. 5: 19-21Rom. 1:29-32) como cosas que acarrean muerte (1 Cor. 15:56) y que traen dolor en los impíos que no confían en Dios (Sal. 32:10) o que tienen un corazón atormentado por su pecado (Sal. 38). Esto hace pensar que la Biblia reconoce algunos males psicosomáticos, pecados mentales y "pasiones" pecaminosas que se vuelven "podredumbre para los huesos" (Prov. 14:30) y "malos pensamientos"  que aunque provienen del corazón, contaminan al hombre (Mt. 15:19; Mc. 7:21-23; etc.
  3. Hay limitaciones físicas y padecimientos que pueden ser causados directamente por Dios (Éx. 4:11; Dt. 32:39) por distintas razones. Dios puede enviar ciertas enfermedades de forma sobrenatural, como un castigo por el pecado (Dt. 28:20-221 Crón. 21:14; Sal. 119:67; Hch. 12:23), entre los cuales se cuenta la rebelión (Is. 53:8), la incredulidad (Lc. 1:20), y el engaño o injusticia (Hch. 13:10-11). Sin embargo, Jesús dejó muy claro que hay enfermedades que no son a causa del pecado (Jn. 9:2-3). 
  4. Hay males que sobrevienen por violar las leyes naturales de Dios: el pueblo de Dios perece por falta de conocimiento de estas leyes (Os. 4:6) y las personas que destruyen su cuerpo, acarrean destrucción (1 Cor. 3:16-17Gál. 6:7). 
Cada una de estas afirmaciones es importante y debe ser estudiada de forma detenida y detallada, además de que debemos orar para que Dios nos de entendimiento de la causa de una enfermedad. No obstante, estos cuatro puntos abarcan cuestiones en general, mientras que el tema de este artículo se enfocará específicamente en la cuarta premisa

La Biblia contiene algunos ejemplos de cristianos que estaban enfermos (2 Tim. 4:20; Hch. 9:36-37; 2 Cor. 11:29; Fil. 2:26) y también contiene muchos versículos interesantes que pueden ayudarnos a reflexionar sobre el tipo de alimentación y forma de vida que Dios planeó para sus hijos (Gén. 1:29-30, 9:3-4; Prov. 23:2, 23;20; Mt. 6:25, 24:48-49; Lc. 12:45-46; 21:34; Rom. 8:4, 12:1; 14:1-5, 14;21;  Gál. 5:16, 5:24; 1 Cor. 3:16-17; 6:19; 1 Cor. 9:2;  10:3, 10:23-28; 1 Tim. 4:2).
Versículos de la Biblia para reflexionar sobre el cuidado de la salud.
Cada versículo debe ser revisado en contexto y hay que decir que en la Biblia se exhorta a que cada quien esté convencido de lo que come. Sin embargo, Romanos 14:6, dice que lo que sea que comamos, lo comamos para gloria de Dios, y lo que no comamos, por causa del Señor no lo comamos. A la vez, se nos dice que todo nos es permitido, pero no todo nos conviene (1 Corintios 10:23), y también se nos llama a que lo que comamos o lo que no comamos, lo hagamos "todo para la gloria de Dios" (1 Corintios 10:31). 




La pregunta es: ¿comemos para la gloria de Dios, con dominio propio, como debe ser con el fruto el Espíritu Santo? (Gál. 5:23) ¿o comemos para satisfacer nuestros propios apetitos carnales, de forma hedonista y auto-indulgente? En lo que respecta a la manera de comer y vivir, ¿que tanto glorificamos a Dios? 

En el libro de Génesis, primero se lee que Dios nos dio plantas, frutos y semillas para que nos sirvieren de alimento (Génesis 1:29). Más tarde, se lee que también la carne de los animales que se mueven en el cielo, la tierra y las aguas (Génesis 9:3), y muchas veces se cita al pueblo de Israel comiendo carne de buey, carnero o cordero; se lee que Jesús y sus discípulos comieron pan, pescado y un poco de vino, y que el Apóstol Pablo admitió comer todo tipo de carne (1 Cor. 10:25).

No obstante, en la misma Biblia se reconoce que es necesario que los cristianos se abstengan de productos como la morcilla (Gen. 9:4, Lev. 7:26; Dt. 12:23Hch. 15:20), en el Antiguo Testamento se reconocen los efectos depurativos de una dieta a base de abundante agua, vegetales y/o legumbres (Daniel 1:5-17) y se citan alimentos muy buenos que Dios recomendó consumir abundantemente a un profeta (Ezequiel 4:9). El Nuevo Testamento también reconoce, por ejemplo, las propiedades curativas o medicinales de un poco de vino para aliviar algunos malestares digestivos (1 Tim. 5:23) y, en general, la Biblia refiere alimentos buenos y permitidos en un consumo moderado, que, sin embargo, deberían evitarse en exceso (Prov. 15:17; 23:20-2125:16, 25:27; Rom. 14:21).






No es de sorprenderse, por lo tanto, que Cristo mismo (Lc. 21:36) haya advertido a sus discípulos de no comer desmesuradamente para no caer en una embriaguez mundana y en una glotonería llena de auto-indulgencia (compárese esto con Prov. 23:223:30, Is. 5:22). 

Hay creyentes que parecen sufrir de los mismos males que muchos no-creyentes o miembros de otras religiones. Pero, ¿realmente el plan de Dios incluye esas enfermedades degenerativas y males de salud que se hacen tan comunes en la época contemporánea? ¿o es la voluntad de Dios que seamos más saludables? (3 Juan 1:2). Y si es así, ¿porqué a veces la fe no parece resolver todos los problemas de salud de algunas personas? ¿será que estos problemas tienen relación con la alimentación y el estilo de vida?

En el siguiente escrito, publicado por el diario Newsmax Health, leerás un estudio de la luz que arroja la Biblia sobre algunas de estas fascinantes cuestiones y lo que se puede deducir del estudio de la misma. Mas aún, el Dr. Chauncey Crandall, un especialista médico que también es un devoto cristiano, comparte y compagina sus creencias cristianas y sus conocimientos para vivir un vida saludable con una base centrada en el plan de Dios y sus leyes naturales. El Dr. Crandall, egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, es autor de los libros Y los muertos resucitan: El encuentro de un médico con lo milagroso  (2011) y La simple cura del corazón (2013) y se ha mostrado como un firme creyente en que "servimos a un Dios de milagros". No obstante, él no se desentiende de las responsabilidades bíblicas que los cristianos deben tener en el cuidado de su salud.

El material original de este mensaje, Why Christians Get Sick?incorpora también pensamientos del Reverendo Dr. George Malkmus y su libro homónimo Why Christians Get Sick 

"¿Porqué enferman los cristianos?"

"¿Alguna vez te haz preguntado porque hay cristianos que padecen de enfermedades del corazón, artritis, cáncer, problemas digestivos, Alzhaimer o incluso gripa? ¿Será que estas enfermedades solo atacan al azar [o por casualidad]? ¿Será que el plan de Dios para nuestras vidas realmente incluye estas enfermedades? ¿O tal vez, será la voluntad de Dios que estemos saludables? Y si la enfermedad es el resultado de no vivir como Dios quería, ¿cómo podemos redimir nuestras vidas al conformar nuestras vidas a Su voluntad?

En el mensaje de hoy, examinaremos lo que la Biblia enseña sobre estas preguntas fascinantes y vitales. Y consultaremos a un experto médico, para ver cómo estas enseñanzas también se orientan en la ciencia moderna. Quizá te interese anotar algunas de las referencias de la Escritura y frases médicas a medida que avanzamos...

Para empezar, vayamos al libro de Oseas 4:6, en el Antiguo Testamento, donde Dios dice: 
"Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento"
Tú y yo vivimos en lo que se conoce como la era de la información. Pero la información y el conocimiento no son lo mismo, ni en lo más mínimo. La información es colección de datos, hechos o cifras. Hoy en día, tenemos más información que nunca. El conocimiento, sin embargo, es colección de sabiduría. Nos ahogamos en un mar de información, pero, al mismo tiempo, pasamos por alto la sabiduría atemporal que se nos entrega en la Palabra eterna de Dios. Si buscas parte de esta sabiduría, este material, ¿Porqué enferman los cristianos?, es especialmente para ti. Es corto, es gratuito, e incluso podría cambiar tu vida. 

Como cristianos, creemos que Dios nos ama y tiene un plan maravilloso por nuestras vidas. Leemos en el Libro de Jeremías 29:11:
"Porque Yo sé los planes que tengo para ustedes, declara el SEÑOR, planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza."
Sin embargo, hay cristianos que parecen sufrir de los mismos males que aquejan a los no-creyentes y a los miembros de otras religiones. Y hay cristianos más devotos que no parecen ser particularmente más saludables que los cristianos menos devotos. Así que, ¿porqué no nos protege nuestra fe en esto? ¿Qué se interpone entre nosotros y el plan maravilloso que Dios tiene para nuestras vidas?...

...El Libro de Génesis nos dice que nuestros cuerpos fueron diseñados para trabajar 6 días a la semana. En tiempos bíblicos, un día de trabajo duraba desde la salida del sol, hasta el ocaso o la puesta del sol. No habían semanas de trabajo cortas de 40 horas, ni fines de semana largos de 3 días, y el plan de Dios para nuestro trabajo no implicaba una oficina cómoda, un sillón confortable, un teclado o un volante. El plan de Dios implicaba que estuviéramos en el exterior, en el aire fresco, en nuestros pies, con tareas físicamente demandantes como cazar o recolectar alimentos, o cultivar nuestra propia comida. La labor física es la manera en que los hombres y las mujeres vivieron por largas generaciones. Fue solo desde la Revolución Industrial, hace unos 150 años, que todo eso comenzó a cambiar. 

Claramente, la mayoría de nosotros ya no realiza estas mismas actividades para las cuales Dios diseñó nuestro cuerpo. Eso no significa que todos tengamos que volver a hacerlas otra vez, pero el resultado del estilo de vida sedentario de hoy en día y del amplio tiempo libre es bastante evidente: obesidad, debilidad, dificultad para respirar, pérdida de tonicidad muscular, de fuerza y de coordinación: todo esto es el resultado de no realizar la actividad física para la cual nuestros cuerpos fueron diseñados.


¿Y qué hay sobre nuestra comida? La Biblia no tenía que decirnos que debíamos comer solamente comida cultivada orgánicamente porque toda la comida era libre de químicos. La Biblia tampoco tenía que decirnos que evitáramos alimentos transgénicos u organismos genéticamente modificados porque los transgénicos simplemente no existían antes, hasta que el humano los inventó en un laboratorio.


Lo mismo pasa con la comida enlatada, las grasas trans, comidas preenvasadas, colorantes artificiales, conservadores y otras invenciones humanas, todas ellas con el objeto de cambiar la comida que Dios había provista, de manera que nuestras vidas fueran más "cómodas". Todas estas supuestas conveniencias han degradado los nutrientes en los alimentos que comemos para sustentarnos. 


Hemos permitido que nuestra comida sea envenenada con sustancias químicas en las granjas y se le han quitado sus nutrientes en el proceso al que se somete en plantas donde más químicos se añaden a ella. ¡Y hemos comido estos alimentos por años! Entonces, ¿porqué nos sorprendemos de porqué nos enfermamos tanto? O peor aún, culpamos a Dios por nuestra mala salud.


Solo tomemos un ejemplo: el azúcar. Nuestro Creador nos dotó de papilas gustativas que responden con placer ante el azúcar. Por miles de años, un poco de miel o un racimo de cerezas satistizo nuestro paladar. Seguramente sabes que los científicos han descubierto que tanto la miel como las bayas están cargadas con muchos nutrientes que mejoran la salud. Así que el plan de Dios para nuestra salud verdaderamente funciona ¿no es así? Pero hoy en día, marcas de comida procesada y refrescos están llenos de azúcar refinada y saborisantes artificiales. Consumimos estos compuestos en cada comida y entre comidas, a pesar de que tienen cero valor nutricional.


La industria comercial alimenticia ha tomado nuestro usual gusto por las cosas dulces, lo ha usado para obtener tremendas ganancias de una cantidad inimaginable de personas. De tal manera, nuestros niveles de azúcar, nuestros estados de ánimo se comportan erráticamente, la función de nuestros riñones e hígado se hace más lenta, y nuestros cerebros no pueden trabajar en la forma en que fueron diseñados, todo esto debido a un exceso de azúcar y a sustitutos de azúcar. ¿Hay duda de que esta dieta no es lo que Dios quería? 


Mucho de lo mismo se podría decir de cualquier otro depresivo o químico que ponemos en nuestro cuerpo y que causa nuestro deterioro. ¿Hay duda alguna de que Dios quería que nosotros consumiéramos una dieta sana basada en alimentos completamente naturales? Saben, Adán y Eva nunca comieron papas fritas. Moisés nunca comió una hamburguesa con queso. Los 12 discípulos obtenían su desayuno bien fresco del Mar de Galilea. De la Tierra Prometida se dijo que fluiría "leche y miel" [Éx. 3:8; Lev. 20:24; Núm. 13:23; Ez. 20:26]. Pero la mayor parte de nuestra comida hoy en día no viene de la naturaleza, sino de fábricas gigantes de comida procesada o cadenas de comida rápida.

Bien, necesitamos hacer una pausa porque aquí es cuando se torna personal. Esperamos no ofender a nadie con esto. Pero el hecho es poca gente (incluídos los cristianos) se detienen a pensar que gastan mucho en tiendas de comestibles donde compran alimentos procesados y cómodos que no son lo que Dios tenía por intención. Muchas comidas que vienen en cajas, latas, y paquetes sellados o que contienen ingredientes que ninguno de nosotros podemos pronunciar, son, probablemente, cosas que Dios no quería para nosotros.


Estamos tratando de sostener nuestra salud con alimentos que están restructurados en un laboratorio por hombres, en vez de ser producidos por la naturaleza como Dios lo había dispuesto. Dicho de otra manera, en general, cada supermercado en Estados Unidos está repleto de grandes estantes de suplementos vitamínicos, sino es que de una farmacia gigante en la que se ofrecen medicamentos prescritos. 

Los multavitamínicos no existieron sino hasta 1934: antes, simplemente no los necesitábamos. Ahora, hay una gran cantidad de suplementos de minerales y vitaminas en cada supermercado; y eso solo porque en la fábrica se le quitaron los nutrientes que en principio nos había otorgado Dios. Si en una farmacia no se te venden productos para tu molesto estómag, entonces debe ser la diabetes, la presión arterial, las que se te debe atender para que te fortalezcas. Todo esto con el fin de reparar nuestra salud de los efectos destructivos de esa comida procesada que habías cargado en tu carrito de supermercado ¡en esa misma tienda! Y, no se tú, pero todavía no he visto una farmacia en el interior de un mercado de agricultores.

Cuando te detienes a pensarlo, es claro que nuestra dieta hoy en día no refleja lo que Dios quería para nosotros en la Creación. Tal vez sea hora de repensar nuestros estilos de vida. Tal vez es hora de tomar el plan de Dios y regresar a comer los alimentos y hacer el ejercicio que Dios planeaba, en vez de aceptar que las enfermedades resultantes son parte del plan de Dios. Estamos llamados a glorificar a Dios en todo lo que hagamos, y sin embargo, muchos dañan sus cuerpos con alimentos artificiales y indulgencias poco saludables que Dios nunca quiso para nosotros. A la luz de esto, ¿es tan difícil entender porqué tantos han visto su salud siendo destruida por los estilos de vida modernos?

Bien, este es un punto claro que dista entre el mundo de hoy y los días bíblicos, pero ¿cómo podemos aplicar estas enseñanzas y mejorar nuestra salud?


Para dar una perspectiva de esta pregunta, Nexsmax Health acudió a un médico que no solo es un destacado cardiólogo, sino también, un devoto cristiano. Conozcan al Dr. Chauncey Crandall, egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale y activo cardiólogo que ha realizado más de 40,000 procedimientos quirúrgicos cardiacos, y que ha estado activamente envuelto en misiones cristianas alrededor del mundo. Director de Medicina Preventiva en la Clínica Cardiovascular de Palm Beach, el Dr. Crandal atiende a todo tipo de personas: trabajadores comunes, ancianas y ancianos, millonarios y billionarios, y viaja a zonas pobres en países tercermundistas, llevando cuidado, asistencia médica, y amor de Dios a aquellos que  están necesitados. Él es un firme creyente en la buena ciencia y, ofreciendo lo mejor de lo mejor que se tiene en tecnología médica, y por su historial de carrera exitosa, al Dr. Crandall a menudo se le pide que comparta sus experiencias con audiencias en todo el mundo. Y ahora, el Dr. Crandall nos comparte con sus opiniones sobre porqué los cristianos se enferman...


NewsmaxHealth: Así que, Dr. Crandall: ¿porqué se enferman los cristianos?
Dr. Crandall: "Bueno, es muy claro para mí, habiendo tratado a miles de pacientes, que nuestros estilos de vida modernos no son lo que Dios quería para nosotros. Tomamos alimentos hechos por el hombre, trabajamos en ambientes hechos por el hombre, y nos entretenemos con diversiones hechas por el hombre. Ahora bien, cierta parte de esto es inevitable, y no quiero decir que debamos vivir en cuevas. Incluso mi propia profesión es practicada y realizada en un ambiente altamente controlado y hecho por el hombre. Pero solo toma un esfuerzo relativamente pequeño de nuestra parte para consumir una dieta saludable basada en comidas naturales y para dar a nuestro cuerpo el ejercicio que Dios quería para nosotros. Mi creencia es que combinar estas prácticas con la fe y la oración puede restaurarnos a la buena salud que Dios planeaba para nuestras vidas. Dios no quiere que seamos enfermizos."
NewsmaxHealth: Dr. Crandall, usted es un especialista en cardiología y aquí hablamos de la salud integral del cuerpo. ¿Puede un especialista como usted realmente referirse a la perspectiva de todo el cuerpo humano?
Dr. Crandall: A saber, esa es una gran pregunta. El corazón es el centro de la salud de todo el cuerpo por dos razones críticas. 
La primera es que el corazón es el que bombea el oxígeno a cada célula del cuerpo. Podemos vivir sin comida por algunos cuantas semanas, y sin agua por unos cuantos días, pero nuestras células empiezan a morir en minutos si no obtienen el oxígeno suplementado por el corazón. Si tu corazón es saludable, tus células recibirán el oxígeno y los nutrientes que necesitan para estar saludables, para regenerar nuevas células y para deshacerse de la enfermedad. 
Y la segunda razón es esta: que un tiempo de vida con malos hábitos tiende a manifestar sus efectos primero y con la peor consecuencia en el corazón. Sin el suficiente ejercicio aeróbico, el músculo del corazón se debilita y no puede bombear sangre eficientemente a todo el cuerpo. Y una mala alimentación lleva a niveles altos de colesterol y bloquea las arterias que están cerca del corazón. Nuestro hígado y riñones pueden limpiar mucho del daño en nuestro cuerpo, pero no pueden limpiar nuestras arterias. El daño progresa lentamente, trágicamente y en un gran número de pacientes, los primeros síntomas de arterias tapadas es un ataque fatal al corazón.
Decir que un desayuno de puerco, tocino, huevo, queso, salchichas, papas fritas y salsa picante equivale a un ataque al corazón, no es en tono de broma, y veo los resultados en mi oficina o en la sala de operaciones todos los días. Mantener la salud del corazón es también esencial para evitar una embolia y el Alzhaimer. 
NewsmaxHealth: Una pregunta más Dr. Crandall: ¿Qué consejo le daría a un cristiano  que quiere conformar su vida a la voluntad de Dios y experimentar una perfecta salud?
Dr. Crandall:  Bien, el simple hecho de hacer la pregunta es un gran paso en la dirección correcta. He visto que mucha gente espera hasta que ya está en muy malas condiciones, antes de que comience a tomar seriamente la cuestión de su salud, o de acudir a Dios por ayuda. Esto es especialmente cierto en lo que respecta a la salud del corazón. 
Soy un profundo creyente en consumir una dieta sana. Esto no significa que tengas que privarte a ti mismo en comer como conejo. Simplemente significa escoger las comidas naturales que Dios creó, las cuales son superiores en todos los sentidos a la comida procesada hecha por el hombre. 
Dios describió la Tierra Prometida como una de la cual emanada leche y miel. Claramente, Dios quiere que tengamos una alimentación que verdaderamente disfrutemos: está provista en una abundancia de frutas naturales, vegetales, granos, carne, pescado y aves, todos los cuales son para que los disfrutemos. Esto es consistente con la dieta mediterránea que es amigable para el corazón, y no creo que sea ninguna coincidencia en absoluto el hecho de que la Tierra Santa está en la Cuenca del Mediterráneo. Esta alimentación sana, basada en comida bíblica, ha sido practicada desde el comienzo de los tiempos.  
Creo que los cristianos podemos mejorar nuestra salud y nuestra vida, la vida que Dios planeó para nosotros, si simplemente conformamos nuestra vida a la Voluntad de Dios en estas elecciones tan simples respecto a lo que comemos y bebemos. De hecho, no solo lo creo, Dios lo promete..."
...El Dr. Crandall no solo es un reconocido conferencista; es también el editor del Hearth Health Report, una hoja informativa publicada mensualmente para tratar temas de una vida saludable para el corazón. En su trabajo, el Dr. Crandall se encontró recientemente con el libro de un reconocido pastor cristiano que explora muchos de los asuntos que hemos discutido en este mensaje. El libro se titula "Por qué se enferman los cristianos"  y es base para muchas de las ideas que hemos explorado el día de hoy. El libro fue publicado hace ya varios años, y se volvió tan popular que se ha publicado de nuevo dos o tres veces. Contiene respuestas precisas y bíblicas sobre porqué los cristianos nos enfermamos y continúa en más detalle de lo que podemos hacer ahora. Analiza el impacto de los fármacos prescritos en la profesión médica; el gran costo físico del estrés, los malos sentimientos y el ejercicio inadecuado: cómo nosotros, como cristianos, involuntariamente violamos las leyes naturales de Dios, y mucho más. 

En la primera página introduce el tema de especialidad del Dr. Crandall: las enfermedades del corazón, haciendo notar que millones de personas mueren por causas cardiacas cada año. El libro indaga cómo los cristianos pueden evitar tanta enfermedad y males cardiacos, al tiempo que buscar responder cómo experimentar una mejor salud. Hace preguntas importantes, tales como: ¿Puede librarse la gente de malestares físicos? ¿El cáncer y otras enfermedades que amenazan la vida son evitables? ¿Qué puede hacer una persona para evitar la enfermedad, ya sean alergias, o asma o Alzhaimer? 
Rev. George Malkmus, autor del libro
y fundador de Hallelujah Acres

El autor se hacía preguntas similares en su mente cuando  a los 42 años fue diagnosticado con cáncer de colon. "¿Cómo puede ocurrir esto?", preguntó al Señor. "¿Cómo es posible que un cristiano pueda adquirir cáncer?". Negándose a aceptar el cáncer como lo que Dios quería para su vida, él comenzó un intenso estudio bíblico y científico para encontrar el porqué, y, de ser posible, encontrar una alternativa para los tratamientos tóxicos, invasivos y frecuentemente insatisfactorios en la profesión médica. Lo que descubrió, no solo le trajo salud a su cuerpo, sino que también resolvió muchas preguntas que otros creyentes bíblicos se hacen alrededor del mundo, incluyendo el "por qué se enferman los cristianos?".... Hay muchos libros buenos sobre salud hoy en día, pero es difícil encontrar uno solo en el que cada capítulo parta de la Escritura y cada remedio esté basado en la Palabra atemporal de Dios.

En la página 30, se lee que las únicas fuentes de las cuales la sangre puede derivar el material reconstructivo para las células, son: la comida que comemos, el líquido que bebemos y el aire que respiramos, así que debemos tomar estas decisiones con mucha sabiduría... Quizá sea tiempo de que dejemos de escondernos del Señor y culparlo por nuestros problemas... Contiene un dato interesante de la página 38: la persona promedio pone más atención al grado de gasolina que pone en su coche,  que a la comida que pone en su boca.  Luego, al comienzo de la página 53, se leen perspectivas fascinantes sobre el uso de fármacos prescritos. ¿O deberíamos decir: el mal uso? (porque gran parte de los fármacos prescritos realmente son un intento de venir y salvarnos de las malas elecciones que hemos hecho sobre lo que ponemos en nuestras bocas y qué tanto movemos nuestros cuerpos)... 

El Dr. Crandall ha viajado por el mundo estudiando culturas antiguas y contemporáneas. Ha observado que otras culturas simplemente no sufren tanto de enfermedades del corazón como los estadounidenses. Esto permanece como una evidencia convincente de que las enfermedades del corazón son producto de la manera en que vivimos y comemos... también la dieta puede prevenir posiblemente la artritis, la diabetes y la demencia cenil. 

El Dr. Crandall dice que hay algo malo en que nuestro sistema médico se haya vuelto tan fragmentado. Un distinto especialista trata una distinta parte del cuerpo, pero, en la realidad, la biología humana es un sistema unificado e interconectado. De tal manera que no le pareció algo sorpresivo cuando aprendió que unos investigadores descubrieron una estrecha relación entre enfermedad coronaria y la enfermedad de Alzhaimer. "Muy a menudo se lee que no hay nada que puedas hacer sobre el Alzhaimer, pero eso no es verdad", dice él; "si tienes tu corazón saludable, hay una posibilidad muy alta de que tu cerebro también permanezca saludable..."

La oración también nos ayuda con muchas pruebas y tribulaciones que enfrentamos, proveyendo una fuente de consolación y esperanza. Ahora hay estudios que demuestran que también hay una conexión entre espiritualidad y menos depresión, menor presión arterial y una habilidad mejorada para enfrentar dificultades económicas y dolor físico, para tener una salud en general, y una vida más larga. Estas son muchas razones grandiosas para arrodillarte o juntar tus manos en oración... [pidiendo también que Dios te de fuerza y sabiduría para cambiar tu alimentación y estilo de vida conforme a Su Voluntad...]

"Cuídense de que ninguno los engañe por medio de filosofías y vanas sutilezas,
según las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo,
y no según el Cristo"
 (Col. 2:8)
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