jueves, 25 de julio de 2013

Leonardo Da Vinci: "Dichoso el hombre que sigue a Cristo"

Leonardo Da Vinci (1452 -1519) fue un polímata italiano a menudo recordado como un artista legendario y un prolífico inventor. Considerado una de las mentes más prodigiosas en la historia de la humanidad, es recordado como el “padre del renacimiento” y uno de los padres de la paleontología junto a Georges Cuvier.

Asimismo, fue un hábil estudioso en muchas áreas del conocimiento tales como la anatomía, la pintura, la arquitectura, la ingeniería, la botánica, la fisiología, la zoología, la astronomía, la geografía, la escultura, las lenguas, la filosofía, la epistemología, la música y otras materias. 

A menudo, Leonardo es recordado como un hombre misterioso cuyas creencias reales han sido debatidas por siglos. Al igual que con otras figuras, han surgido todo tipo de versiones: desde aquellos que dicen que era un "católico distraído", hasta aquellos que lo catalogan como un "reformista" en cierto sentido.

Como ocurre con la figura de Albert Einstein, eventualmente también se levantan personas que en el intento de una mitificación de su persona, proponen especulaciones agnósticas o gnósticas, por no hablar de autores como Dan Brown, cuyo libro de ciencia ficción "El Código Da Vinci" sugiere salvajes especulaciones sobre sus creencias religiosas. (Para una refutación seria sobre los datos de esta famosa novela, conviene leer las obras “El engaño Da Vinci: Exponiendo los errores en El Código Da Vinci” (2004) de Carl E. Olson y Sandra Miesel; “La Verdad Detrás del Código Da Vinci” (2004) de Richard Abanes y “El Evangelio Según el Código Da Vinci: La Verdad detrás de los Escritos de Dan Brown” (2006) de Kenneth Boa y John Alan Turner).

Mona Lisa"La Gioconda" (ca. 1502-1516) 
Óleo sobre álamo panel.
París, Louvre
Si bien, no muchas fuentes confiables de información han realizado un estudio realmente a fondo sobre la religión de Leonardo da Vinci, uno de los primeros en hablar al respecto fue el italiano Giorgio Vasari en cuyo libro "Lives of the Artists" (1550) reportaba erróneamente que el artista tenía una "disposición mental  tan herética que no se adhería a ninguna religión" (Apostolos, 2006). Pero, afortunadamente, la afirmación de Vasari fue cuestionada a tiempo por distintas personas que identificaron informes inexactos y reportes que parecían ser poco fiables e infundados. Ante esto, y a falta de pruebas, el mismo Vasari se vio en la necesidad de remover dicho fragmento desde la segunda edición de su libro (en 1568) McCurdy, en su notable obra “La mente de Leonardo Da Vinci” comenta que “la subsecuente omisión de esta afirmación demuestra, de acuerdo a Milanesi, que Varasi se dio cuenta de que había sido engañado por el informe común que le adjuntaba el estigma de herejía al estudio de las ciencias naturales” [2013(a):214].

Hoy en día, pese a que se hayan hecho una innumerable cantidad de conjeturas infundadas y a pesar de que existen ideas distorsionadas y un tanto distintas incluso entre historiadores, lo cierto es que, gracias a sus propios escritos, cartas y manuscritos, cualquier biógrafo serio de Leonardo Da Vinci sabe que él creía en Dios y que hablaba acerca de Él como un Ser único, Superior, e Inteligente, y no como una simple idea dogmática. 

Su arte religiosa

Aunque vivió antes de la época empirista de Francis Bacon y John Locke, Leonardo Da Vinci también creía mucho en la experimentación, en la posibilidad de que la razón explicara los mayores eventos físicos, y en la necesidad de cuestionar diversas enseñanzas tradicionales de las personas y de la gente. Sin embargo, esto no le impedía reconocer el universo como una Creación hecha por Dios, a quien le concebía como un Arquitecto Supremo. 

"Tobias y el Ángel" (ca. 1470–1475)
pintura de Andrea del Verrocchio
en la que se cree que Da Vinci
pintó algunas partes.
Si bien es cierto que a través de notas, Da Vinci no expresa un interés exclusivo en la teología, no obstante, en sus cuadros, pinturas, dibujos y obras pictóricas que aún se conservan en la actualidad, se representan múltiples escenas que contienen vívidas narraciones contenidas en la Biblia, y esta misma inclinación de Leonardo y su interés por elaborar pinturas sobre temas cristianos o del Evangelio es una de las razones que de primera instancia lo ubican del lado de la fe. 

En este ámbito, el autor de la Mona Lisa (1505) es muy reconocido por haber pintado el cuadro de 
"La Última Cena" (ca. 1494-1498, una de las pinturas más reproducidas de todos los tiempos, y una escena que representa el último momento que Jesucristo pasó con todos sus doce discípulos antes de su arresto y crucifixión. 

"La Última Cena"; pintura en temple sobre yeso, tono y masilla.
Ubicada en Milán en el convento de Sta. Maria delle Grazie
"En Milán pintó para los monjes dominicos de Santa María delle Grazie la Última Cena de admirable belleza. A las cabezas de los Apóstoles les dio una belleza tan majestuosa, que dejó al final la cabeza de Cristo sin ser terminada, creyendo que no podría darle ese aire divino digno de ser acorde a la imagen de Cristo. La obra, una vez considerada terminada, siempre ha sido reconocido con reverencia por los Milaneses y por los extranjeros también. Porque Leonardo concibió y tuvo éxito en expresar la aprensión que embargó a los Apóstoles en su deseo de conocer quién traicionaría a su Maestro. En sus rostros pueden leerse el amor, el miedo, la ira, o el lamento, al no ser capaz de entender el significado de Cristo; tampoco se distingue con menor sentido de asombro la obstinación, el odio y la traición de Judas. La última parte de la obra refleja un cuidad increíble: incluso la textura del mantel está pintada en un manera tal que el mismo lino no podría parecer más real... 
[En los últimos días en que se pintaba la obra] él comentó que solo faltaban dos cabezas para que estuviese terminado: la cabeza de Cristo, en relación a la cual había perdido la esperanza de encontrarla en la tierra y pensaba que era imposible concebirla en la imaginación con la belleza y la gracia divina acorde al Dios encarnado. 
La cabeza de Judas
(detalle de versión final)
La otra cabeza que también faltaba era la de Judas, que le estaba causando problemas, porque él no podía imaginar un cara capaz de expresar la bajeza y la crueldad de alguien que, después de haber recibido tantos beneficios, había tenido un alma tan vil como para traicionar a su Señor, el Creador del mundo. 
La cabeza de Cristo
(detalle de versión final)
Sin embargo, buscaría una, y si no podía encontrar una mejor, siempre era capaz de tomar la del previo importunado falto de tacto [el Duque de Milán, quien le había insistido que la terminara pronto]...  
así que el pobre prospecto, confinándose en su jardín, dejando en paz a Leonardo, mientras el artista terminaba en verdad la cabeza de Judas, la mismísimo personificación de la traición y la ignonimia. Pero la de Cristo, como se ha dicho, quedaba aún inacabada [y fue la última en terminar]” [Vasari, citado en Da Vinci, 2012(a), pp.14-15].

Pero Da Vinci también pintó otras numerosas obras religiosas encargadas por la líderes católicos y monjes en monasterios. Algunas de estas obras más notables con temáticas del Evangelio incluyen:

"El Bautismo de Cristo"
(c. 1469-1478)

Obra junto a
 Verrocchio. Óleo y temple sobre tabla de álamo.Florencia, Uffizi
Esta obra de Da Vinci representa un pasaje en el Evangelio de Mateo 3:16:
"Y Jesús, después que fue bautizado, subió  luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios
que descendía como paloma, 
y venía sobre Él."
"La anunciación"  
(ca. 1472-1476) 
Óleo y temple sobre tabla de álamo.
Florencia, Uffizi.

"La adoración de los Magi" 
(ca. 1479-1482)
Obra inacabada en óleo (pintura de base) sobre panel de madera.
San Petersburgo, Hemintage.

"La virgen y el niño con Sta. Ana y San Juan el Bautista"
(ca. 1499–1508)

(mejor conocido como "Cartón de Burlington House"

Carboncillo, tiza blanca y negra en papel teñido, montado sobre lienzo.

Galería Nacional de Londres.


"La virgen y el niño con Sta. Ana"
(ca. 1501–1517)
Óleo sobre tabla de madera. 
Paris, Louvre.

"San Juan el Bautista"
(ca. 1508–1516)
Óleo sobre tabla de nogal
Paris, Louvre.

"San Jerónimo en el Desierto"
(ca. 1408)
Pintura inacabada en temple y óleo sobre tabla de nogal.
Museo del Vaticano, Roma


"Cristo cargando con la Cruz"
(ca. 1500)
Óleo sobre Álamo
San Francisco.

"Salvator Mundi"
(ca. 1495–1507)
Óleo sobre tabla de madera
Nueva York.

'Figura de Cristo'
Dibujo de Da Vinci  (Estudio)


Su fe en Dios

Presunto portraretrato de Da Vinci.
La muestra religiosa de Da Vinci también va más allá de la pintura. En algunas frases religiosas que se conservan escritas por la misma pluma de este erudito pueden encontrarse alusiones acerca de Dios y de temas tocantes a la espiritualidad, como señalan Shana Priwer y Cynthia Phillips: 

"Al menos un aspecto acerca de las creencias religiosas de Leonardo es bien cierto: él creía en Dios. Sus escritos se refieren a Dios como el Creador del universo, y el espíritu de su corazón en sus pinturas religiosas revela su devoción. Aunque el humanismo del Renacimiento promovía el espíritu, la determinación y las habilidades humanas, éste también tenía atado el desarrollo continuo del hombre hacia la adoración y hacia la religión. Leonardo adoptó todos estos aspectos del Renacimiento” [Priwer & Phillips, 2005: 223].

Al igual que Blaise Pascal, Da Vinci escribió sus pensamientos aleatoriamente en hojas que no tuvo la oportunidad de organizar en un libro formalmente, pero a través de los años las citas que presentamos a continuación fueron documentadas en numerosos libros. En algunas de ellas, el italiano escribió sobre distintos temas que dejan entrever sus creencias espirituales; otras están propiamente dirigidas a Dios.


Entre sus manuscritos, Da Vinci escribió que "El mayor engaño del cual sufren los humanos es el de sus propias opiniones", una frase que parecería aludir a los versículos bíblicos de Jeremías 17:9, Proverbios 3:7, Proverbios 14:12 y Proverbios 21:2.
En relación a la moral, Da Vinci escribió:

"El entendimiento se dispara y se eleva hasta el Cielo, porque las cosas llenas de virtud encuentran el favor de Dios. La información falsa debería representarse como lo contrario porque todas sus obras son contrarias a Dios y tienden hacia el infierno"  [De su "Manuscrito H", ca. 1508; citado en Da Vinci, 1906:61; Da Vinci, 1958:1094; Rosci, 1978:116].

"Mentir es tan vil, que incluso si se mintiera hablando bien de cosas piadosas, se le estaría robando algo a la gracia de Dios. Y la Verdad es tan excelente, que si ésta alaba solo las cosas pequeñas, éstas se vuelven las más nobles. Sin duda alguna, la verdad tiene la misma relación con la falsedad que la luz con la oscuridad; humildes y pobres, está todavía infinitamente por encima de la incertidumbre y se queda, vestida en discurso elevados y sublimes, porque en nuestras mentes, incluso si la mentira fuera el quinto elemento, esto no nos prevendría de que la verdad de las cosas fuese el principal nutrimento de intelecto superior, aunque no lo sean de ingenios errantes" [Da Vinci, 2011:292].

Sugiriendo cómo personificar la envidia en una pintura, escribió:
“La malicia de pensamiento es envidia o es ingratitud. La envidia debe ser representada por un movimiento despectivo de la mano hacia el cielo, porque si ésta podría, usaría su fuerza en contra de Dios. 
Hay que representarla con el rostro cubierto por una máscara de aparente justicia; mostrarla con una herida en el ojo causada por una rama de palma y por una rama de olivo, y herida en el oído por el laurel y el mirto, para significar que la victoria y la verdad son odiosas ante ella. Muchos rayos deberían proceder de ella para significar su habladuría maligna.      
Que sea magra y ojerosa, porque está en el tormento perpetuo. Pinten su corazón roído por una serpiente que lo succiona, y háganla con un estremecimiento con lenguas que sirven como flechas, porque a menudo ofende con éstas. Denle la piel de un leopardo, porque esta criatura mata al león por envidia y por engaño. Pónganle también en su mano un jarrón lleno de flores y escorpiones y sapos y otras criaturas venenosas; hagan que se pasee en la muerte, porque la envidia nunca muere, nunca se cansa de dominar. Háganle una brida y cárguenla con diversos tipos de armas, porque todas sus armas son mortales”
[Da Vinci, 1888:677].

Sobre el cuerpo humano y la anatomía expresó:

“El ojo es la ventana del alma, es el principal órgano por el cual el entendimiento puede tener la vista más completa y magnífica de las obras infinitas en la naturaleza...” [Da Vinci, 2008:105; Da Vinci, 1967:347; cit. también en Benevolo, 2002:242.].

“[El ojo] es el experto de la astronomía, estudia la cosmografía; aconseja y corrige todas las artes humanas, lleva a los humanos a diferentes partes del mundo, es príncipe de las matemáticas; sus ciencias son de los más certeras; ha medido las altitudes y las dimensiones de las estrellas, ha encontrado elementos y sus ubicaciones. Ha predicho eventos futuros a través del curso de las estrellas, ha creado la arquitectura y la perspectiva y la pintura divina. ¡Oh, la más excelente de todas las creaciones de Dios!
¿Qué reconocimientos pueden hacerle justicia a tu nobleza? ¿Qué personas, qué lenguas describirán completamente tu función? El ojo es la ventana del cuerpo humano a través de la cual siente y disfruta de la belleza del mundo y se alegra en él” [Da Vinci, 2012(a):37]

"¡Oh especulador! Tú que miras en esta máquina nuestra, no estés afligido de que con otros esté destinada a morir, más regocíjate de que nuestro Creador nos ha dotado con el intelecto como un excelente instrumento de percepción" [Da Vinci, 2013(a): “Anatomy”; Rosci, 1978:166]. 


En uno de sus cuadernos con apuntes anatómicos, Da Vinci escribió los siguiente sobre los ventrículos del corazón:
“Las membranas hacen un movimiento mayor que la parte baja dado que, al estirarse ellas, en gran parte cubren las cuerdas inferiores antes de que su membrana esté formada. El Creador hizo esto por la razón demostrada en la ilustración de arriba que demuestra que el Todopoderoso no hace nada superfluo ni imperfecto[Da Vinci, 2013(b):499. Hoja 106].

Sobre la causalidad, dijo:

"Toda acción necesita  ser impulsada por un motivo" [Da Vinci, 2011:287: Original: “Ogni attione bisognia che s'esercita per moto”].

Sobre el conocimiento, manifestó:

“La fama del hombre rico muere junto a él. La fama del tesoro [del conocimiento], y no del hombre que lo posee, permanece. Es mucho más grande la gloria de la virtud de los mortales que la gloria de sus riquezas. ¿Cuántos emperadores y cuántos príncipes han vivido y muerto sin que quede un solo registro de ellos? Y ellos solo buscaron ganar dominios y riquezas con el fin de que su fama permaneciera. ¿Cuántos fueron los que vivieron en escasez de cosas mundanas con el fin de enriquecerse en la virtud moral, y tanto como la virtud excede la riqueza, incluso en el mismo grado el deseo del hombre pobre probó ser más fructífero que el del hombre rico? ¿No ves que la riqueza por sí misma no le da ninguna honra a aquél que la amontona? ¿No ves que ésta no perdurará cuando el hombre muera, a diferencia del conocimiento? El conocimiento siempre dará testimonio, como un clarín, de su creador, ya que el conocimiento es el hijo de su creador, y no la hijastra, como la riqueza” [Da Vinci, 2014: n° 16].

Demostrando su oposición a la tendencia cientifisista de algunos y su descontento con la superficialidad en el conocimiento, Da Vinci escribió específicamente contra los escritores de epítomes: 
“Los abreviadores hacen daño tanto al conocimiento como al amor, dado que el amor de alguna cosa procede de este conocimiento, el amor siendo más ferviente en proporción al conocimiento que es más certero. Y esta certeza nace de un conocimiento completo de todas las partes, las cuales, cuando se combinan, componen la totalidad de aquello que debe ser amado.    ¿De qué sirve entonces aquél que reduce los detalles de aquellos asuntos de los que supuestamente profesa dar información a fondo, si en realidad deja atrás la parte principal de las cosas de las cuales el todo está compuesto?            
Lo cierto es que la impaciencia, la madre de la estupidez, alaba a la brevedad, como si esas personas no tuviesen suficiente tiempo de vida para que les sirva el adquirir conocimiento completo de un solo tema (por ejemplo, del cuerpo humano), de manera que pretenden querer abarcar la mente de Dios, en la cual está incluida el universo mismo, ponderándola como si fuese diminuta y picándola en partes infinitas como se tuvieran que diseccionarla.  
¡Oh, estupidez humana! ¿No percibes que, aunque hayas estado contigo misma toda una vida, todavía no eres consciente de esa cosa que más tienes, que es tu necedad? Y luego, con la multitud de sofistas, se engañan a sí mismos y a los demás, despreciando las ciencias matemáticas, en las cuales mora la verdad y el conocimiento de las cosas incluidas en ellas”
[Da Vinci, 1888:677].

Sobre la religión, Kenneth Clark, historiador de arte, aseguró que aunque no era propiamente un hombre de mentalidad profundamente religiosa, Leonardo  escribió algunos pensamientos semejantes a los que tuvieron los precursores de la Reforma ProtestanteDe acuerdo a Apostolos (2006), Da Vinci escribió explícitamente su desacuerdo con la venta de indulgencias, y, conforme a lo que informa el biógrafo Serge Bramly, el padre del renacimiento se opuso expresamente a la explotación comercial de reliquias, objetos y arte religioso. Al respecto escribió:

"Donde hay mayor sentimiento,
allí está el más grande martirio,
un gran mártir" 
(Da Vinci, 2011:297; 
pensamiento 1193).
"De la escultura: ¡Ay! ¿Qué es lo que veo? Veo al Salvador siendo crucificado otra vez.
De los crucifijos que son vendidos: Veo a Cristo siendo vendido y crucificado una vez más, y a sus santos siendo martirizados. [Da Vinci, 2011:369: “Delle scolture: Oimè, che vedo il saluatore di novo crocifisso. De crocifissi veduti. Io vedo di novo veduto e crocifisso Cristo e marterizzare i sua sati.” También citado en; y Bramly, 1992:275].

“De la venta del paraíso: Un número infinito de personas venderán públicamente y sin impedimentos las cosas del más alto valor, sin permiso alguno del propio Maestro que las tiene; aunque nunca fue de ellos ni estuvo en su poder; y la justicia humana no impide que esto siga ocurriendo” [Da Vinci, 1888:1296].

“Muchos han hecho una mercadería de engaños y falsos milagros, engañando a la tonta muchedumbre; y si alguien viene y desenmascara sus engaños, lo sancionan.” [Da Vinci, 1888:1208; Da Vinci, 2012(a):105].

“'Fariseos’, es decir, frailes” [Da Vinci, 1888:1209; 2011:302: “Farisei, frati, santi vol dire”. 1209].

McCurdy también comenta que a Leonardo “no le interesaban en absoluto los dogmas de la teología medieval y por la hagiología de la Iglesia Romana no tenía ninguna simpatía temperamental" [2013(a):222]. Sobre el rito tradicional de la confesión de la gente ante  eclesiásticos católicos, Da Vinci describió la escena diciendo:

“Son mujeres infelices, en su propio libre albedrío, que revelarán todos sus pecados y acciones vergonzosas y más secretas a los hombres” [Da Vinci, 2008:234].

Sobre la idolatría dijo:

“Los que han elegido adorar a hombres como si fuesen dioses, como Júpiter, Saturno, Marte y los de esa clase, han caído en el error más grave, dado que incluso si un hombre fuese tan grande como nuestra Tierra, no sería más grande de lo que una pequeña estrella lo parece, mas sería como una partícula en el universo; y también porque estos humanos son mortales, y están pútridos y corruptos en sus sepulcros” [Da Vinci, 1888:880].

Sobre la adoración al “Artífice” y al “grandioso Inventor” del universo a través del conocimiento,  Da Vinci dijo lo siguiente desestimando la actitud de algunos fariseos de su época:

“Existe entre los necios una determinada secta de hipócritas que continuamente buscan engañarse a sí mismos y a los demás, pero a otros más que a sí mismos, aunque en realidad se engañan más a sí mismos que a los demás. Y estos son aquellos que culpan a los pintores de estudiar en días de fiesta [religiosa] las cosas que tienen relación al conocimiento verdadero de las formas de las obras de la naturaleza, y que se esfuerzan por adquirir estas cosas con lo mejor de su habilidad.   
Pero estos buscadores de faltas pasan por alto en silencio el hecho de que esta es la verdadera manera de conocer al Artífice de esas cosas tan grandes y maravillosas, y que este es la verdadera manera en que se ama a un Inventor tan grandioso! Porque el amor procede del conocimiento perfecto de aquello que se ama; y si no lo conoces, sólo puedes amarlo poco, o no lo amas en absoluto; y si lo amas por la ganancia que anticipas que obtendrás a partir de ello, en vez de amarlo por su virtud suprema, eres como el perro que menea su cola y muestra signos de alegría, saltando hacia el amo para que te pueda dar un hueso. Pero si conoces la virtud de alguien, lo amarás más, si esa virtud estuviera en su lugar[Da Vinci, 2012(b):105; "On Fault-finders" (102)]

Sobre la libertad escribió:

Nadie tiene el derecho de aprisionar a otro ser, ya sea humano o sea animal, sin el proceso debido. Dios le dio a cada uno el don de la libertad, y nadie se lo puede quitar [Da Vinci, 1995:59].

Sobre su habilidad para delinear la anatomía humana en sus dibujos, escribió:

“Yo quisiera que le fuese agradable a nuestro Creador que yo fuera capaz de revelar cosas de la naturaleza humana y sus tendencias justo mientras describo su figura” [Da Vinci, 2008:145].

"Hombre de Vitruvio" (c. 1490), dibujo anatómico de Da Vinci
que muestra el asombroso Diseño del ser humano.
Se ha vuelto un icono cultural histórico a nivel mundial.

Sobre la pintura:
"La dama del armiño"
(1489-1490); Óleo.
Museo Czartoryski de Cracovia
“El que desprecia la pintura no ama ni a la filosofía ni a la naturaleza. Si condenas a la pintura, que es el única imitación de todas las obras visibles de la naturaleza, sin duda despreciarás la inventiva sutil que trae la filosofía y sutil especulación a la consideración de la naturaleza en todas sus formas (mares y llanuras, árboles, animales, plantas y flores) que están rodeadas de sombra y de luz. Y este es conocimiento verdadero y cuestión legítima de la naturaleza; porque la pintura nace de la naturaleza, o, para decirlo mejor, diremos que es nieta de la naturaleza; porque todas las cosas visibles se producen en la naturaleza, y estas hijos suyos han dado a luz a la pintura. Por lo tanto, podemos justamente decir que es nieta de la naturaleza y tiene relación con Dios” [Da Vinci, 1888:653-654; “The relation of art and nature”].

"Si vas a decir que la poesía es más duradera, yo digo que las obras de un herrero son todavía más duraderas, porque el tiempo las conserva mejor que tus obras o las nuestras; sin embargo, no tienen mucha imaginación. Y una pintura, si se pinta en el cobre con colores de esmalte puede ser aún más permanente.    
Nosotros, con nuestra arte, podemos ser llamados nietos de Dios. Si la poesía trata de filosofía moral, la pintura trata con la filosofía natural. La poesía describe la acción de la mente; la pintura considera lo que la mente puede ejercer con los movimientos del cuerpo"
[Da Vinci, 1888:653-654; “Painting is superior to poetry”].

“Dibujar no es solo conocimiento, sino una facultad divina que debería ser nombrada con reverencia; una facultad divina capaz de reproducir todas las obras visibles del Poder Supremo[Da Vinci, 2012(a):79; Pensamiento 72: “The principal divisions of painting”].

"La ciencia divina de la pintura trata con las obras humanas y las obras de Dios de acuerdo a los límites de sus superficies, es decir, a los contornos de sus superficies que determinan el volumen. Esto es lo que hace posible la perfección en las estatuas del escultor. Por su principio básico, con su diseño, la pintura enseña al arquitecto, para que pueda hacer sus edificios apreciables al ojo. Y la misma verdad aplica a los alfareros de todo tipo, a orfebres, tejedores y bordadores; la pintura inventó las letras para expresar las distintas lenguas, le dio los números a los matemáticos, le enseñó a los geómetras cómo dibujar figuras, y le enseñó a aquellos interesados en la óptica, a los astrónomos, los diseñadores de máquinas e ingenieros” [Da Vinci, 2012(a):36; Pensamiento 17: “Drawing, the basic principle of all arts"].

Sobre los elefantes escribió:

“El enorme elefante tiene por naturaleza lo que raramente se encuentra en el hombre; esto es, honestidad, prudencia, justicia, y la obediencia de la religión.
Borrador de un elefante, por Da Vinci
En cuanto es luna nueva, estas bestias descienden a los ríos, y allí, solemnemente se limpian a sí mismo, se bañan, y así, habiendo saludado al planeta, regresan al bosque. Y cuando están enfermos, estando acostados, ellos lanzan plantas hacia el Cielo, como si estuvieran ofreciendo sacrificio. Entierran sus colmillos cuando se les caen por causa de la edad. De estos dos colmillos, usan uno para desenterrar raíces para alimento, pero guardan la punta del otro para luchar con él. Cuando son atrapados por cazadores y cuando se cansan por fatiga, desentierran estos colmillos enterrados como rescatándolos ellos mismos” [Da Vinci, 2011:326].

Da Vinci era defensor del respeto a la vida, ya que consideraba más importante el alma, que la "estructura externa" del cuerpo humano. "El bebé en el vientre", un dibujo de Da Vinci,  encierra este sentir, y tal como lo hademostrado el neonatólogo Carlo Bellieni, Leonardo se opondría al aborto, porque escribió muy claro sobre el derecho de los pequeños a vivir:



"El bebé en el vientre", dibujo de Da Vinci;
(Recordatorio de los Salmos 139:13-16)


"Y tú, oh humano, ¿quién discernirá en este trabajo mío las maravillas de la naturaleza? Si piensas que sería criminal destruirla, reflexiona cuánto más criminal es el tomar la vida de un ser humano, y si es así, si su forma externa te parece que está construida maravillosamente, recuerda que no es nada cuando se le compara con el alma que habita en esa estructura, porque ésta, verdaderamente, sea lo que sea, es una cosa divina.
Deja entonces que el alma more en Su obra en Su buena voluntad y agrado, y no dejes que tu rabia o tu malicia destruyan una vida, porque, verdaderamente, aquél que no la valora, no la merece” [Da Vinci, 2011:286. “Psychology”: E tu uomo, che consideri in questa mia fatica l'opere mirabili della natura se giudicherai essere cossa nefanda il distruggerla, or pesa essere cosa nefandissima il torre la vita all' omo, del quale, se questa sua copositione ti pare di marauiglioso artificio, pensa questa essere nulla rispeto all' anima che in tale architettura abita, e veramente quale essa si sia, ella è cosa diuina, sicchè lascia la abitare nella sua opera a suo beneplacito, e nô volere che la tua ira o malignità distrugga una tata vita, chè veramete, chi non la stima, non la merita.]


En extractos de la compilación "The Writings of Leonardo Da Vinci" (Los Escritos de Leonardo Da Vinci), se haya también un capítulo titulado "Philosophical Maxims" (Máximas filosóficas), y allí, una sección llamada  "Prayers To God" (Oraciones a Dios), en donde se registran plegarias que aparecen en la obra "The Notebooks of Leonardo da Vinci", Secc. XIX, traducidas por Jean Paul Richter en 1888.

Sobre su dependencia de Dios, escribió:

"Si el Señor, — que es la Luz de todas las cosas — me concediera el privilegio de iluminarme, estudiaré la luz[Da Vinci, 1955, escrito n° 13. También citado en Keele, 2014:50].

"Nuestro cuerpo es dependiente del cielo, y el cielo, del Espíritu" [Da Vinci, 2011:286: Il corpo nostro è sottoposto al cielo, e lo cielo è sottoposto allo spirito.]

En una ocasión en que su salud había mejorado tras haber estado enfermo, escribió: "Mis propios males casi me han dejado, y yo digo: que Dios sea alabado por ello" [Da Vinci, 1888:1352]

De acuerdo a Jean Claude Frère, Da Vinci no solo creía en Dios, sino que a menudo lo invocaba y también concebía que “su Dios estaba ligado a un amor por la naturaleza y a la contemplación de la Creación infinita" (Frère, 1995:62).  Plasmando sus pensamientos más notables al respecto, Leonardo escribió: 
"Salvaje es el que se salva a sí mismo"
 pensamiento 1189 de Da Vinci (2011:296)
que recuerda a Mateo 16:25.

“Tú, Oh Dios, en verdad nos vendes todas las cosas buenas al precio del trabajo” [Da Vinci, 2008:266; Da Vinci, 1888:1132, “Prayers to God”. También citado en Gelb, 2004:69 y en McCurdy, 2013(a):5. El original se cita en Da Vinci, 2011:285: “Tu O Iddio ci vendi tutti li beni per prezzo di fática”].

Oh! ¡Cuán admirable es la imparcialidad Tuya, Tú Primer Autor! Tú no has querido que ninguna potencia falle en el orden o en las cualidades necesarias para sus resultados" [Da Vinci, 2011:285, de su “Manuscrito A”, 24r, en Da Vinci 1888:1334: "The powers of nature"; Frase original: "O mirabile givstitia di Te,  Primo Motore, Tu non ài voluto macare a nessuna potetia l' ordine e qualità de' sua neciessari effetti”].

"Te obedezco a Ti Señor; primeramente por el amor que con toda razón debo de tener hacia Ti; en segundo lugar porque Tú puedes acortar o prolongar la vida de los seres humanos" [Da Vinci, 2011:285: Io t0ubidisco, Signore, prima per l'amore che ragionevolmente portare ti debo, secondariamente chè tu sai abbreviare o prolungare le uite ali omini].

En lo que es quizá la expresión escrita más clara de una fe religiosa en línea con el cristianismo, Da Vinci habló sobre el camino Jesús en contraste con la efímera vanalidad humana, escribiendo:

“Hay quien deja que pase el tiempo y no crece en virtud; mientras más pienso en ello, más me entristezco. Ningún hombre podrá tener la capacidad de ser virtuoso si no abandona primero su propio honor para mejorar. La buena fortuna no tiene ningún valor para ayudar a aquél que no sabe trabajar. Se vuelve dichoso el hombre que sigue a Cristo; no hay regalo perfecto sin gran sufrimiento. Nuestras propios triunfos y nuestras glorias pasan. La tonta lascivia y los sueños, la lujuria y la pereza, han acabado con toda clase de virtud en el mundo; de manera que nuestra naturaleza, errante y perpleja, casi ha perdido la pista antigua y lo mejor. Por todo esto, sería bueno que te levantaras de tu sueño. 
El Maestro enseñó que quedarte reposando en la cama no te traerá entendimiento; tampoco lo hará el quedarte debajo de las colchas. Aquél que, sin entendimiento, quema su vida en el desperdicio, no deja más vestigio de sí mismo en la tierra que lo que arrastra el viento del humo, o lo que la espuma deja en el mar” [Da Vinci, 1883:463; 1938:91; 1939:86; y también citado en Paul, 1883:463 y por McCurdy, 2013(a):229 en la sección “Belief” de su libro. La cita se obtiene del manuscrito 1547 de Da Vinci, extraído del mismo documento que tiene las notas número 1175 y 715. La frase clave traducida al inglés leeThat man becomes happy who follows Christ. There is no perfect gift without great suffering.”. La frase en su lengua original se cita en Marinoni, 1944177: “Colui si fa felice che Christum vestiga; perfetto dono non s'à senza gran pena”.].

Leonardo Da Vinci murió el 2 de mayo de 1519 en Cloux, Francia. De acuerdo a una versión muy conocida entre diversos biógrafos, el Rey de Francia estaba presente. En su lecho de muerte, Leonardo "con muchas lágrimas, se confesó y se arrepintió" (Garlow & Jones, 2005:23) mientras el Rey llegaba a darle su última visita a su querido amigo. Con dificultad, Leonardo se levantó y le dijo al Rey "cuánto había ofendido a Dios y a la humanidad en no haber trabajado en su arte como debió haberlo hecho" a su parecer (Garlow & Jones, 2005:23; Da Vinci, 2012[a], 23). Enseguida, Leonardo, en su último suspiro, expiró muriendo en los brazos del rey (Zöllner, 2000:94).
 
"Muerte de Leonardo en los brazos de Francisco I" (c. 1850),
pintura que ha plasmado el momento histórico. 

Por Claude-Marie-François & Jules Richomme
Conforme a su deseo, fue enterrado en la Iglesia de St. Florentine en Amboise, pero su tumba fue destruida durante las guerras que el gobierno francés levantó contra los huguenotes (o protestantes franceses). Actualmente sólo sobrevive un registro en el edificio  en el que se lee: "En el claustro de esta Iglesia fue enterrado el Sr. Leonard da Vinci, un noble de Milán, ingeniero y arquitecto del Rey, maestro de Estado de mecánica y alguna vez Director de Pintura para el Duque de Milán" (Zöllner, 2000:94).

"Así como un día bien pasado consigue un sueño feliz,
una vida bien usada consigue una muerte feliz"

(Da Vinci, 2011:293; Pensamiento 1173).



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7 comentarios:

  1. Excelente,muy bueno!!.
    Josue R.

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  2. Increiblemente bueno y bien documentado. Los felicito.

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  3. Se podría resumir un poco, si no, cuando acabo de leerlo se ha hecho de noche

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  4. Es posible que alguien tan inteligente haya creído en el dios cristiano.

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    1. No solo es posible sino lógico. Muchas mentes ilustres e inteligentes han creído en el Dios cristiano. Da Vinci no es ninguna excepción

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